

© 2023 CALACS de Charlevoix - Todos los derechos reservados.
La traducción de este sitio web fue posible gracias al apoyo financiero de : 
Enterarse de que una persona de nuestro entorno a quien apreciamos ha vivido una agresión sexual puede ser difícil y desconcertante. Si una persona cercana le revela haber sido víctima de agresión sexual, es posible que usted experimente varios sentimientos. La ira, un sentimiento de venganza, el miedo, la sensación de no saber qué hacer o de sentirse inadecuado/a son todos sentimientos válidos. Atención, sin embargo: expresar estos sentimientos a la víctima puede ser más un obstáculo (o «perjuicio») que una ayuda y ponerle una presión innecesaria.
Para ayudarle a intervenir mejor como pariente o allegado de la víctima, le invitamos a consultar esta sección.
Es importante saber que las interventoras del CALACS de Charlevoix también están ahí para apoyar y acompañar a los allegados de las víctimas de agresión sexual.
Cuando una persona que ha sido víctima de una agresión de carácter sexual confía en nosotros, es primordial creerle y evitar reacciones que puedan ser perjudiciales para la víctima. He aquí las 12 actitudes de ayuda para poner en práctica y las reacciones perjudiciales a evitar.
Creer, sin condiciones, lo que la víctima nos dice. Es su vivencia y su percepción. Por el momento, usted debe centrarse en lo que ella vive y dice. No tiene que probar que hubo agresión. No es el momento de hacer preguntas o de intentar validar la información que ella le da.
Reacciones perjudiciales: Ser suspicaz, emitir comentarios que pongan en duda su palabra o que apunten a su integridad.
Privilegie la escucha activa y evite las preguntas sugestivas.
Antes de hacer preguntas, hay que dejar hablar a la persona a su ritmo, lo que puede ser muy difícil para los allegados. Tal anuncio puede hacer nacer vivas emociones y muchas preguntas, pero es mejor dejarla hablar a su ritmo y no presionarla. Un tono tranquilo y una actitud tranquilizadora (o «segura») también son apropiados; puede ser bueno para la víctima saber que alguien tiene la situación bajo control, sin intentar decidir nada por ella.
Reacciones perjudiciales: Hablar sin parar. Hacer preguntas directas a la víctima. No involucrarse en la historia de la víctima bajo el pretexto de que eso no le concierne, que no es su problema.
Respete la vivencia de la víctima y deje que la persona le hable con sus propias palabras y revele lo que pueda. No le haga preguntas sobre la agresión; la víctima es más importante que los eventos.
Reacciones perjudiciales: Tratar de sacarle detalles, hacer demasiadas preguntas.
No todas las víctimas reaccionan de la misma manera, pero una agresión sexual siempre afecta su intimidad y su integridad psicológica. Por lo tanto, es importante no minimizar, dramatizar o comparar lo que viven.
Asegurarle su discreción y la confidencialidad, a menos que las agresiones persistan o que su seguridad esté comprometida.
Reacciones perjudiciales: Jurar que nunca se lo dirá a nadie.
Absténgase de expresar ante ella la indignación o la ira que usted siente frente a la situación. Ella podría cohibirse de hablar o incluso sentirse anormal por no sentir ira.
Las emociones que ella vive pueden manifestarse de diferentes maneras y hay que favorecer su expresión y no intentar retenerlas. Déjela llorar, gritar, reír y favorezca la expresión de sus sentimientos, incluyendo la ira y la vergüenza. Estas emociones son normales y es importante que ella sepa que es normal vivir eso y que tiene derecho a expresarlas como ella lo sienta.
Reacciones perjudiciales: Impedir a la víctima expresar las emociones negativas que vive bajo el pretexto de que no hay que vivir en el pasado o que no es bueno para ella.
Nunca es culpa de la víctima: devuelva la responsabilidad al agresor. Cualquier comentario puede parecer una acusación y culpabilizar aún más a la víctima, comprometiendo así su recuperación.
Es posible que ella se sienta parcial o totalmente responsable de lo que sucedió. Partimos del principio de que se trata de un acto criminal cometido por el agresor. Sin importar su actitud, su vestimenta, su reacción o su ausencia de reacción, es importante saber que ella no es de ninguna manera responsable de lo que sucedió.
Réactions nuisibles : Culpar a la víctima por lo que no hizo. Darle a entender que debió provocarlo, que tiene su parte de responsabilidad en lo que le sucede.
Verifique si la persona está en situación de peligro, si tiene ideas suicidas y si necesita ayuda profesional.
Asegurarle su disponibilidad respetando sus propios límites y verifique si la persona tiene una red de apoyo (familia, amigos).
Dejar que la persona tome sus propias decisiones es ayudarla a recuperar el poder sobre su vida. Anímela y apueste por sus fortalezas.
Mientras revisa con ella las opciones que se le presentan, pueden mirar juntos las ventajas y desventajas de cada una. Sin embargo, ella misma debe tomar las decisiones que le convengan y ser apoyada en esas elecciones.
Reacciones perjudiciales: Asfixiar, sobreproteger a la víctima o tomar las decisiones en su lugar.
Anímela a buscar apoyo: referir es ayudar.
Es importante escucharse e intentar reconocer nuestros límites, nuestros miedos y nuestros prejuicios. Debemos identificarlos y cuestionarlos para evitar transmitirlos a la persona que queremos ayudar. Además, a pesar de la mejor voluntad del mundo, podemos sentir que la situación es demasiado difícil para nosotros; no es una debilidad, sino una fortaleza reconocerlo y pedir ayuda a profesionales especializados en la ayuda a víctimas de agresión sexual.
La mejor manera de ayudar a una persona de su entorno que ha sido víctima de una agresión sexual es guiar a la persona hacia los recursos adecuados:


© 2023 CALACS de Charlevoix - Todos los derechos reservados.
La traducción de este sitio web fue posible gracias al apoyo financiero de : 
